Una duda enloquece...
en cada corazón.
La catársis de los puñales,
con los Romeos ideales,
resultó ser una satirización.
Ahora Julieta está desempleada
y a punto de caer por el balcón.
¡Botellas vacías lapidan,
entre suspiros de robot,
los tortolos plásticos, y
las rosadas margaritas
que nunca dicen que no!
¿Quién te dijo que existía el amor?
Raciones, gotas,
restos y sobras,
estribillos y estrellas,
que la televisión inventó.