martes, abril 29, 2008
Palmas.
no terminan en la nada
que en estos tiempos de ira
las mariposas no son más que mariposas
y los sueños no estan hechos de cristal
Cuánto se puede callar a los silencios
y a todas esas horas que se hicieron roca
esperando a los días justos
grafías en telaraña atadas
a la ira, a la sangre, a la cal.
Las palmas se chocan y gritan
se oyen
con la agonía de la prisa,
se oyen
falso dolor de lo eterno,
Y yo que nunca supe oir,
todavía, aún hoy escucho,
hirviendo dioses,
gimiendo en coro,
velando junto al tintero.
domingo, abril 27, 2008
A la fuga.
y esos atajos que tiran para atrás
me di a la fuga,
y si el silencio habla de mi inseguridad
mi locura tiene ese precio
me guía algo más allá.
Entre una tormenta de cuerdas
y hombres de mirada blanca y seca
me di a la fuga.
Pido que envuelvan mi duelo para llevar,
que se trueque en esos cálidos hogares
de lo que siempre quise empezar.
Entre pisos de asfalto y accidentes
sintéticos, olvidé el rostro de mi madre
y me di a la fuga.
Cargo mis paredes de diario
mi piso de tierra y mis sueños,
mis verdades sin conquistar.
Dejo de mis amores sus prisas,
sus cielos de cenizas
sus rostros sin piedad.
Días enteros medí monedas
hoy me dí a la fuga,
me fui a encontrar.
martes, abril 15, 2008
Relato efímero
va a vivir mi silencio
mi sonrisa, mis consuelos.
Caer seria indiferente
Voy plagiando tu reacción
e inhalo entre gota
entre gota y toc toc,
toc toc, alguien llegó.
Una profundidad me invita
resiste mi encanto
nos tomamos unas copas
y aun asi me llevó.
Volé donde no hay fianza.
Un verdugo pariendo
siempre me insitó desconfianza
pero sigo diciendo
sé que no hablan los muertos
pero se ve en cada facción,
en cada aliento,
la incongruencia, el estar quieto,
Especulé entre tanto,
como contarte estas palabras
si creyeses mi relato
no sería cosa extraña.
martes, marzo 11, 2008
En reversa.
siempre,
y te sentís alterada,
no podés más
nos tenés que alarmar.
Una lágrima rodando
perfectamente (en reversa)
la muerte estalla en consuelos,
es el diablo
el que te presta el hombro
el que te ofrece pañelos,
pero tu cara imperturbable,
de reina revelando, riendo,
corazón de acera (en reversa)
roncando en la tormenta.
el sudor, el asco,
la hipocresía
y el llanto tuyo
-que todo infecta-
se hace cenizas
y hasta rellena
los estómagos de mi juicio
en cada uno de mis vicios
nuestro círculo de humo,
pero en cada pena mi puño
en cada letra tus piernas,
esclavo, amo,
qué se yo, lo que sea,
si al final siempre termino
remando en la acera.
viernes, febrero 29, 2008
Perímetros de una utopía.
con la aparición de un infinito final
descubrí formas
escencias asombrosas
que con el acercar de mi palma.
se desvanecían en la nada
Royendo
los dragones se adueñaron del silencio
la tiranía se hizo a un lado y repartio
una serie de miradas engañosas.
Los vientos soplaron,
y todo fue jazz.
Una conga a ruido de tambor,
unas notas que no paraban de fluir
Volviendo
siempre al mismo lugar
Cantando
y volviendo a empezar.
Hacia un mundo irreal
un cielo que encierre
las bestias de metal,
un corazón obsceno
que no pare de besar
¿y qué tal algo por lo que luchar?
with all that jazz...
lunes, diciembre 03, 2007
Desvelado.
rechina
un busto de madera caido
o en busca sin sangre de un sol
que alimente con tinta
su mente de telgopor
Diez sueños en una red
que aunque al trocarlos por vida
no son más que mentira,
sus reflejos persiguen
astilla a astilla
y llegan
a hacer un Vesubio de su pira,
y cuando con fuego fatuo ilumina
aunque más no fuese
por un instantáneo segundo-
su tierra de ficciones
el hombre de barro
encuentra venganza
a los besos no robados,
el niño crece
o llora
su exagerada infancia,
la justicia es tan visible
como la roja manzana,
el último viaje es un destino
que se puede cancelar
con cambiar una palabra.
Y sin embargo no hay luto
peor para el que sueña mundos
etéreos y cercanos
que la verdadera,
la realidad real
esa que no se ensueña,
esa que más que a muerte,
amantes y soledades,
matanzas o gaviotas,
traciones, desengaños
mujeres sin soldados,
huele a cloforormo.
donde Morfeo ahogado
baila en su frasco
con la aguja del reloj
como ritmo obligado
Y allí,
allí parpadea el soñador
de pijama y desvelado,
y se pregunta a cada rato
el por qué de soñar tanto.
lunes, noviembre 26, 2007
De líneas y círculos.
e innumerables
...................los que han transitado
por el camino piedras
...............................que arden
con ese fuego:
.......................puro,
de ese fuego blanco, incandescente
que se vuelca como un volcán
..................... de brasas en llanto
y trepa paso a paso
.....................................devorando.
Luego, algunos restan cenizas
que se deshacen
como lágrimas negras
o se resarcen con el viento.
Es realmente
(y digo realmente
pero de una manera
realmente ignorante)
complicado seguir una línea fija,
........................................................a veces
la velocidad acelera todo
las letras,
la línea,
las pupilas,
las rojas, las blancas,
las amarillas
Un ruido furioso se revolotea,
y ensordece.
Realmente, eso es lo terrible;
todo se superpone, se confunde,
entonces el camino- que hervía
como la baba de los famélicos-
se torna indescifrable,
pero sobre todo,
ajeno.
................................o...............................
In situ,
una fotografía;
............. el cielo se congela.
Está verde, pero de un verde
que nunca
nunca vio el amanecer.
Un verde oscuro,
............. mil chimeneas
sonrien y hacen círculos de humo
que atraviesan los caminantes
de bombín, corbata, diurnos,
de una ciudad
que nunca
nunca vio el amanecer.
Allí,
solo,
alguien nace,
y llora.
Una mujer
intenta matar al reloj
pero se hace cenizas
y muere.
Alguien,
en un rincón,
llora.
Es una niña
que ya toma envión,
corre,
y con el calor
marca sus pequeños pies.
miércoles, noviembre 07, 2007
En la serpiente de hierro.
..........y entre tanto
el camino se hace fuego
los puntos arremolinados
de traje y trajín negro
retoman sus pulsos absurdos,
el marcapasos de una pueblo
inmenso, desconocido, eterno,
la ausencia de sonrisas
las sierpes mecánicas
con su carne de hierro
en la manzana no dejan
ni siquiera un simple verbo.
Del riesgo no hablaré,
lo dejé en José María Moreno
a la sombra de un banco,
quizás aún lo espero,
no sé si va a llegar,
me encontrará en lo más oscuro
sabe, soy un punto, un lunar,
un fantasma en el metro
ya la gente se baja;
no veo a nadie saludar.
Pienso en todo, en el camino,
en el fuego, en mi carne
(que casi, casi es de hierro)
en la sierpe
...............que corroe,
que mastica,
...............hasta el deseo
y lo vomita,
..............allí lo veo
deforme,
..............lo veo indeseable,
lo veo deshecho.
Ay! Ya no lo veo.
Ahora que no me queda nada,
más que seguir viviendo,
en una carcel circular
donde los rieles se hacen aire,
soy prisionero o carcelero,
un grito mudo en una tierra
enterrada hace algun tiempo.
Con cada llegada y cada venida,
repetiré estas palabras,
para siempre o un poco menos
pienso, y me despienso,
Y entre tanto,
........................desespero.
lunes, octubre 29, 2007
Frígida rosa de carnaval.
que me encadena de por vida
no fuese suficiente alcoba
ahora guardar en la memoria
en un cofre de arena
esta impía manera
de atarme a tu desprecio
se vuelve errante, mía
y cada vez más adictiva
Ojalá alguna vez, no mame en los delirios
espejismos del destierro
palabras huecas, llenas de mis sentidos.
Me gustaría pintar
en el bote de mi deriva
un sello que se borre
por qué no como la piel
rifar mi alma de mentira
o tus cadenas rojas
carnosas y egoístas
Punzantes algoritmos
eternas melancolías
que se repiten como el eco
en cíclicos eufemismos
de una misma utopías.
Ay, pero mis letras son nítidas
tardará la violencia en quitar
la Eulogia y el racimo
de desollada margarita
los recorridos matutinos
y mis fotos con el abismo.
He vuelto sin duda a la duda
que es la razón que me motiva
La cicuta y la miel
que es la razón que me anima.
Las musas de mi vida
se ríen, juegan, me envidan
y luego atacan
en lo más bajo de mi poesía.
Ojalá alguna vez el erial me rodee
y no me arrastre al carnaval,
puta frígida, rosa verbal.
jueves, octubre 04, 2007
Sueño con serpientes (S. Rodriguez)
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad...
viernes, septiembre 21, 2007
Trenzas.
que no me va a alcanzar.
Que me chifle el silencio,
que no me va a callar.
Y las tristes tribulaciones
de esos tres tigres
no tronarán mi cabeza
ni beberán de mi lágrimas,
aunque a veces dijera
que vivo de ellas para vivir.
Repetiré si tengo que repetir,
hasta nunca mi lengua cantará;
sin flores, un frío de compañía
al que adorne coronas
en la cabeza del quevendrá.
¡Remontan a la luna
las gaviotas de mi locura!
Trenzadas las sonrisas
la luz blanca en la deriva,
mis versos son cenizas
y que del fuego se rescriban
en el suelo, otra vez y una.
No fue nada la ternura,
que no haya escuchado.
No fue nada el firmamento,
que no vaya a alcanzar.
Aunque hablo de algo raro
(embriagado de lo abstracto,
efímero como lo eterno,
eterno como lo perfecto)
contar puedo una cosa
-y que la parca tome nota-
es impiadosa mi sangre en
los estribos del horizonte;
la veo desde el monte
a la sombra de mis días,
y dos puntos lo siguiente:
que no espere la agonía,
que me trate de alcanzar.
lunes, septiembre 17, 2007
Hasta mañana.
fui las flores hacia el invierno,
fui la gota de los niños hambrientos,
fui las playas de hielo,
los mares áridos,
el sofocar del viento,
fui la ausencia, el fuego, la sombra,
fui el recuerdo de una realidad real,
fui la incertidumbre del cielo,
fui la enfermedad de un mal.
Fui el verbo del muerto,
fui grises y verdes siniestros
fui en fricción mariposa y
fui cenizas, y volaba lejos.
Soy una pregunta informulable,
atrapada en la arena del destierro.
Soy una salida desapercibida,
soy la espera en la esperanza,
soy como reír en los entierros,
soy mil daños con navajas de espejo
y una batalla perdida conta el miedo.
Soy la luna que se pierde en la frontera
esa que nos escapa y de mi cara se avergüenza,
Soy una conclusión sin mucha luz, o elquevendrá
más que la venganza.
Soy el violento camino. Soy la vida. Soy hoy.
Y seré, hasta mañana.
domingo, septiembre 09, 2007
Símbolos.
Sobrevivo largas oraciones a la espera de una frase, cada noche, cada vez que me siento a garabatear cualquier palabra. Compensando la estupidez, la soledad, la melancolía que me ata con fuego al piso, me escapo como un roedor hacia lo que pierde la forma, que no tiene caras, donde la vergüenza natural desaparece, y mi visión desaparece, hacia un punto de fuga que escudriña, con sus rasguños, el papel. Mi mano se impulsa de algo a mi alrededor (será el aire ¿o la disconformidad?), y sonámbula va estirando las letras. Las delinea, las viste de un color azul oscuro, profundo e inmemorial, y poco a poco se unen... se unen como si el único sentido que realmente tuviesen fuese ese: estar juntas.
Creo que en el fondo es así. Hay un destino oculto tras de ellas, algo más fuerte que el oro, la pasión o lo que fuese. Están juntas. Y si no, no son nada. ¿Qué significa una simple mancha injustificada? Ellas son sabias, tal vez demasiado. Pujan por salir, todo el tiempo... no les preocupa a dónde viajar, dónde terminar, de mano de quién andarán; no está aquella diferencia mundana entre lo real y lo verdaderamente falso. Me parece que saben que, al fin y al cabo, no importa: no distinguen lo auténtico ni esa absurda especulación. No tienen ese temor, ni esa terquedad, ni esa vanidad y aceptan que son simplemente sombras, saben que su mensaje es lo único que importa, que de lo único que son dueñas es de ellas mismas pero que aún así se perderán. Siempre llega la conclusión aunque no pueden ver dónde va a terminar: será una coma, un punto final, dos puntos o una historia por empezar. Tampoco pueden ver cuál será su rol en todo esto. Su vida es corta, su silencio muy próximo, su voz efímera, su consciencia casi inofensiva. Y aún así, creo que saben lo trascendental que juntas van a contar. Repito: no importa si es verdad, ficción, mentira o realidad.
El problema es ponerse a buscar demasiado, porque además de todo, ellas son evidentes, no guardan secretos. En cambio, uno siempre remueve demasiado, no sabe dónde parar; se ofusca y el reflejo le da a uno cada día una sonrisa distinta. Uno sabe que es el deseo, el palpitante deseo que nunca se acomoda del todo, y nos pica y nos hace dudar, desconfiar. Alerta. Uno lucha por escapar: no acepta nunca, o da treguas que pueden escribirse con letras de sal. Contra la marea, la fiebre en la terquedad, la infinita necesidad de no sentirse concluido, uno se apresura a vivir del cambio, la aceleración que -al fin y al cabo- nos transforma, nos desfigura, y nos hace olvidar cuál era nuestro mensaje. Tal vez era eso lo único que quería encontrar. Y punto final.
jueves, agosto 23, 2007
Apología de la Arbitrariedad. (Oda al Cinismo)
que no te he robado
y te robo en canción.
Un cigarrillo que se consume
en mi boca y al cuadrado
la escoria de nombre
que el destino nos dio.
Y se me dio por verte
De lejos los días
(en la frontera los soles)
la felicidad es un cuento
sin la moraleja
cuando se me dio
por robarte una canción.
El diablo me agencia
una empresa de turismo,
más allá del abismo
y tu figura vivió.
Mi recuerdo es ajeno
como la piel de gallina,
que nunca conjura
la amarga sonrisa
donde una chispa
hoguerza se hizo
y Juana se ahogó.
De rien y el decoro es inútil
la vergüenza es un buitre,
por trotar, rodar, arrastrarse,
y rasgar esta canción.
Como si el sueño fuese eterno,
como el blanco, el azul, el negro
la marca de fuego, los grises absurdos,
los comentarios o el desprecio,
el derrame de un beso,
y una voz que nunca me vio.
Esclavo de ciertos matices,
del silencio y la ola
que en algún lugar pagó
aquel intento, la cadencia
al romper un hielo,
y el ombligo que gira
siempre a tu alrededor.
martes, julio 31, 2007
Extremar.
No hay instante que no describa el momento
No hay palabras capaces de atrapar a todas esas luciérnagas que vuelan sobre esta noche.
No hay adioses a dioses tejedores de este sueño.
No hay presentes que duren menos que el futuro, no hay pasados que maten al presente.
No hay sonrisas sin makeups de lágrimas, no hay deshielos excepto por este fuego.
No hay arterias que contengan tanta sangre, no hay venas que la devuelvan de regreso;
no hay días sin soles de enero, no hay noches con luna llena si te la quedas.
No hay más muertos para los entierros,
no hay lástimas que no sean de papel.
no hay ojos cansados sin te querer naufragar,
no hay habitantes del Kan-Kan que no se sequen las bocas.
No hay inviernos con este calefón, no hay sentimientos que no tengan sentido.
No hay bien que por bien no venga, no hay espejo que no te ruegue siete años de perdón,
No hay otras Romas que la sembradas al revés, no hay bomba que no explote en mi pecho.
...
martes, julio 24, 2007
Dos caminantes.
Por un lado, y contrariamente a lo que muchos piensen, a mi entender el caminante más dichoso de estos dos es el caminante nocturno - y su respuesta no es muy compleja. Salvo en casos particulares (trabajo, vampirismo, claustrofobia) el caminante nocturno es puramente movilizado por su propia voluntad y su camino está cortado (pero no cooptado) por una ansiedad emocional o puro espíritu deportivo hacia la búsqueda de lo que vendrá. Es algo establecido que la noche es el horario del resguerdo, de las plegarias y los somníferos, de las pastillas o de los amantes. De esta manera, el hombre o la mujer que decide emprender -sin siquiera su sombra- una travesía en lo mortuorio que puede resultar una ciudad cuando toda esa artificial luz y ese movimiento mecánico ha desaparecido, es simplemente algún instinto cazador o carroñero; es la búsqueda o la percepción de que algo vendrá o, por lo menos, para olvidarse de los venidos. Y de esta forma, la gente es como es. No hay máscaras, no hay testigos o jueces, ni espumosas quintaescencias ni más mentiras. Está bien, es cierto: siempre hay mentiras. Sin embargo, en este caso- son dotadas de algún tipo de complicidad, elucubradas desde uno mismo y no impuestas o mamadas.
Cuando el sol cae se derriten las estatuas de cera, las imágenes comienzan a marchitarse junto con su baja naturaleza. La luna se dedica para dar lugar a la bendita imaginación y los sonidos los pule con su lima de plata; los olores despiertan y el tacto es lo que se agudiza más, casi como en busca de comprensión y algo que lo lleve a algún plano de realidad... y calor.
Por otro lado, se ve uno frente a los desdichados caminantes diurnos. Una película muy reciente decía sin atenuantes "todos los días son dichosos, hasta el día en que mueres" y caminar bajo la macabra sonrisa del Tirano Astro, es caminar siempre en la víspera de la muerte. Las sonrisas no existen, el frío invade y es un frío enemigo y sin misericordia. El caminante diurno camina siempre bajo la lluvia o bajo la nieve, bajo el sol o bajo el granizo: jamás importa, jamás lo recordará. Todas sus caminatas son absolutamente iguales y, si bien es inmortal, vive inmerso en la eterna impotencia entre el el hielo y la ausencia. ¿Ausencia de qué? El caminante diurno simplemente es presa de la soledad de sí mismo, un agujero en el traje y en la memoria. El trabajador, el suicida y el madrugador pasan desapercibidos, devienen en una masa gris y reacia de lagrimear, carente de todo tipo de sentimientos, incapaz de expresar descontento porque simplemente no sufre. No sufre. Y a cualquier día pulcros y ajenos.
El caminante diurno es preso de una mentira que él no ha inventado, que él no ha elegido y sin embargo debe seguir protegiendo. No saben muy bien por qué lo hacen algunos. Toda esa etiqueta, la preparación, ese juego de máscaras en blank, la misse en place, su rol de marionetas; están aturdidos y muchas veces no gustan despertar. Generalmente se cruzan, hay un atisbo de mirada -lápidas, huesos- y todos con la misma cara, todos con la misma ansiedad, y todos con una única preocupación: llegar hasta el final de la estación.
sábado, julio 14, 2007
¿Inconsciente?
Luego, atinamos a las mismas palabras. Remarcable si consideramos que el lenguaje es cosa de azar, que el sentir al pensar, el pensar al sentir, y ambos al hablar, pueden tomar tantos gustos, tantos nombres, que siempre alternan nuestra vida entre quimeras y pedazos de pan de corazón.
"Lo sé, he asistido varias veces al nuestro" repetimos al mismo tiempo. Y en ese punto, esta crónica se fue camuflando con esa irónica sensación que para muchos de nosotros es el estar despiertos.
miércoles, julio 11, 2007
Oda a la sonrisa (sinprisa)
una reina que garabatea
tantos caminos a la locura,
la espera de un perfume
que ha olvidado el olor a mujer.
Un ojo derecho alquilado
al más cobarde huracán,
un eco que rebota en la nada,
(en la nada)
Toda una noche de invierno
y cocodrilos que hacen cro cro
cri cri, sus lágrimas de albornoz.
El manco toca una melodía
¡timbales, timbales, timbales!
Pero no la sabe tararear y
aún sin tener comida para mordisquear,
llegan los lobos de la tempestad,
¡ojalá, ojalá, ojalá
el arca nos lleve hasta el corral,
ginebra, caracoles, hambre!
Y ese maldito reloj se haga cenizas,
se destrocen las camisas
en sus empinadas carreras al vacío
ojalá que nunca llegue,
pero siempre
llega:
el miedo de lo que el viento
se llevará.
domingo, julio 01, 2007
Poema-Carta a ...
algunos días, incluso,
pueden las tres de la tarde,
derrumbar cualquier aurora.
¡Qué vil es el mundo en su girar!
No ama a nadie ni a nada,
no hay efectos,
ni potencias ni causas
que lo puedan hacer parar.
Pero mi mundo se quebró
(mil veces, en un segundo)
Se detuvo.
Y ahí, de reojo, justo enfrente
cruzaba la calle
una pata sin conejo.
Yo golpeado, aturdido;
ella indiferente y sonriente.
¡Cómo la expatriamos al olvido
a la avariciosa muerte!
¡Cómo aparece vestida de negro
para recordarnos nuestra suerte!
Silenciabamos al temor,
nos mirábamos callados;
ahora al fin se despertó,
me apuñaló mal entonada.
Pero esta aguja en el corazón
no me dejará tumbado.
¡Qué soberbia es la Victoria
de aquellos que se alimentan
de la pulpa de los ideales!
¡Qué soberbia es la Victoria
de los que ya no caminan
porque nunca tendrán miedo!
Y toda batalla será ganada;
y aunque jamás me llegue
el olor a tus sonrisas
-y esa utópica despedida-,
nunca más podrán oscurecer
tus escarpines de mi memoria,
donde te guardo, te envidio,
te celebro, te acuno,
te respiro, querida mía.
R.W. (J.L.P.)
lunes, junio 11, 2007
Siempre.
alguna estupida confesión.
Siempre pienso que esta vez,
no voy a encontrar el camino
de vuelta a casa, esta noche.
De vez en cuando pasa:
siempre me hago adoquín
y me rindo a la violencia,
la rutinaria indiferencia.
Es decir, a vos.
Aunque más que nada a mí mismo.
Siempre termina en lo mismo,
(pido perdón por mis perdones)
resbalando mis penas por un renglón.
Así, todo vuelve a empezar,
como para volver a reciclarme.
Mi pálido Dios ya le da forma
a un pulcro mundo nuevo.
Me pongo a buscar
esas mañanas imaginarias
donde no pueda distinguir
la verdad en la mentira
y la traición en tu mirada.
Y siempre la vuelvo a encontrar.